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jueves, 8 de diciembre de 2022

El gran león de Dios (Taylor Caldwell)


La escritora británica Taylor Caldwell (uno de los seudónimos de Janet Miriam Holland Taylor Caldwell) goza de bastante popularidad entre los lectores cristianos. Sus novelas histórico-biográficas Médico de cuerpos y almas (1960, sobre San Lucas), El gran león de Dios (1971, sobre San Pablo) y Yo, Judas (1977, sobre Judas Iscariote) son muy apreciadas por el sector católico. El gran león de Dios es la mejor novela de esta trilogía bíblica, y quizá la obra maestra de su autora.
 
Resumen
Saulo, hijo de una antigua y adinerada familia judía de Tarso, busca a Dios desde su infancia. Una temprana desilusión amorosa y la muerte de su hermosa madre, convierten tal búsqueda en una obsesión rayana en la locura. Tras negarse a tomar esposa, Saulo marcha a Jerusalén, donde ve a Jesús y siente su poder. Saulo lo toma por un brujo y un falso profeta, y no cambia de opinión ni siquiera cuando gente cercana a él acepta a Jesús. 
El desprecio de Saulo se transforma en odio a medida que Jesús adquiere renombre. Tras la Crucifixión, Saulo ve nacer el cristianismo; su hermana y otros parientes se convierten a la nueva religión, y él lidera las primeras persecuciones contra los cristianos. Surge un mártir, y el celo religioso de Saulo lo lleva a perseguir y arrestar a los cristianos de otras zonas. Pero en el camino hacia Damasco tiene lugar la más espectacular e inesperada de las conversiones.
Rechazado por los primeros cristianos, Saulo, ahora llamado Pablo, entiende que su misión es convertir a los gentiles, iniciando sus viajes de evangelizador. Empero, durante su ausencia la separación entre judíos y cristianos toma un cariz dramático y sangriento.

Realmente disfruté esta novela que llegó a mí de forma casual. Allá por los años 90, durante un viaje familiar en ferrocarril, mi padre la compró en una estación. Comencé a leerla durante el viaje y seguí leyéndola al regresar. La releí algunos años después y continuó gustándome. 
Caldwell presenta al hombre detrás de San Pablo, el más intenso y docto de los apóstoles del cristianismo primitivo. Lo presenta con sus flaquezas, errores y pasiones; con su amor hacia Dios y su desprecio del mundo; con su intolerancia, sus pesares y dudas. 
La descripción del ambiente y de los muchos y diferentes personajes es amplia y precisa, hecha con un lenguaje impecable. Tarso, Jerusalén, Damasco y Antioquia, con sus calles atiborradas de comercio y gente de todas las razas y religiones orientales; las agradables casas de los judíos opulentos y las pequeñas viviendas de los primeros conversos; Lucas, Pilatos, José de Arimatea y el rabino Gamaliel; las crucifixiones, el Templo, la lapidación de Esteban, la conversión de Saulo… Caldwell da vida y emotividad al conjunto, haciendo que el lector se sienta realmente trasladado a los primeros años de la era cristiana, un época convulsa que definiría el camino de la Historia. Sobre todo, me conmovió SPOILER la masacre de judíos y cristianos perpetrada por los romanos en la gran sinagoga de Tarso, donde la familia de Pablo y varios de sus amigos perecen de un modo cruel. FIN DEL SPOILER. 
Lo único que me desagrada de El gran león de Dios es su catolicismo de manual. Las imágenes de la otra vida, así como la descripción de María de Nazaret y su destino, desentonan bastante. Algunos lectores se quejan del aspecto ario de los personajes, mas para mí, que crecí con las películas bíblicas clásicas, no fue un problema en absoluto.

Citas
''Todo exultaba en Dios y Lo reconocía…, excepto el hombre. Todo obedecía implícitamente Su menor orden…, excepto el hombre. Todo vivía en belleza…, excepto el hombre. Todo se inclinaba ante Él, existiendo sólo en Él…, excepto el hombre. El hombre era un proscrito, el rebelde, la imagen distorsionada que asolaba la tierra, la voz que silenciaba la música del Edén, la mano que se alzaba con obscenidades y blasfemias. El hombre era el paria, el leproso moral en este traslúcido espejo del cielo. El que ensuciaba las aguas de cristal, el que despojaba los bosques, asesinaba a los inocentes y desafiaba a Dios.''
''La vida es una enfermedad de la que no nos recobramos, pero por la que estamos mortalmente heridos.
'' 
''Es extraño que los que amamos sean siempre desconocidos para nosotros, sólo comprendidos por otros seres… ¿Acaso con ello nos recuerda Dios que no poseemos a nuestros hijos, que sólo les damos su carne, y que nunca debemos reclamarlos, sino dejarlos ir? Sus almas pertenecen a Dios y no a nosotros. Es triste ser padre.''
''El dolor de vivir es mucho peor que el dolor de morir, y todo dolor es inevitable.'' 
''¿Has vivido tanto tiempo y aún no has descubierto que es imposible que el hombre comprenda a Dios?''
''Un hombre no debe ser enteramente del mundo, a menos que pierda su alma, ni debe ser enteramente del espíritu, a menos que pierda su humanidad.'' 

Lo mejor: La descripción del paisaje y la conclusión de la historia, completamente acertada.
Lo peor: Quizá el obvio catolicismo.
Conclusión: Novela rápida y agradable de leer. La recomiendo a los interesados en la novela histórica y bíblica.  

jueves, 11 de noviembre de 2021

La venganza de Nofret (Agatha Christie)


Agatha Christie escribió La venganza de Nofret como respuesta a un desafío. En 1944 un amigo la retó a escribir una novela policial ambientada en el antiguo Egipto porque según él: ''Las novelas históricas tienen interés y producen sensación de seriedad''. Entusiasmada con la idea, la escritora inició de inmediato la búsqueda de información sobre el periodo histórico en cuestión. Tanto la absorbió esta labor que llegó a olvidar el peligro de las bombas que por entonces caían profusamente sobre Londres. El resultado final compensa con creces tal descuido: La venganza de Nofret es una novela histórico-policial que atrapa de principio a fin.

Resumen
Tras enviudar, la joven Renisenb retorna a la casa paterna en compañía de su pequeña hija Teti. Al principio todo parece marchar como en su infancia y, conforme con la situación, la joven se dispone a olvidar los ocho años que vivió alejada del antiguo hogar. Pero las cosas toman un vuelco inesperado cuando su padre, el sacerdote Imhotep, regresa de un viaje trayendo consigo a Nofret, una joven y bella concubina cuya presencia trastorna el hogar.
Pese a tener un carácter apacible y anhelar la paz familiar, Renisenb se convierte en el blanco principal del odio y desprecio incomprensibles que Nofret parece sentir hacia la familia. A su vez los hermanos y cuñadas de Renisenb ven en la concubina una amenaza para su herencia. Cuando Imhotep parte a otro viaje, las cuñadas comienzan a atacar a Nofret aun en contra de las advertencias de Esa, la vieja y astuta madre de Imhotep. Esto llega a su punto máximo cuando una de las cuñadas golpea a Nofret. La concubina escribe a su señor denunciando lo ocurrido y éste, sin pensar bien en lo que hace, responde que se casará con Nofret y desheredará a sus hijos. El odio hacia la concubina estalla y se desata la tragedia: Nofret muere en extrañas circunstancias poco antes del regreso de Imhotep. Todo parece recuperar su cauce natural, aunque el escriba Hori asegura lo contrario. Pronto Renisenb está de acuerdo con él, pues comienza a percibir unos cambios leves pero evidentes y decisivos en los distintos miembros de su familia.
Hay una segunda muerte y la vieja e intrigante sirvienta Henet habla de la venganza de la concubina muerta. Una tercera muerte pone en alerta a toda la familia. ¿Hay un fantasma acechando la casa o un asesino entre la misma familia? Imhotep se desmorona, Henet revela su verdadera naturaleza y sólo Hori, Esa y Renisenb intentan resolver el asunto de un modo racional.

La novela tiene varios aciertos que hacen su lectura ágil, fácil y agradable de seguir. Los capítulos son cortos y abundan los diálogos de todo tipo, desde el chismorreo familiar a la charla intelectual. Los personajes están bien definidos y la ambientación es hermosa y elegante. Los apasionados por el antiguo Egipto disfrutarán de la novela por su originalidad, ya que prefiere adentrarse en la vida cotidiana de una familia de la aristocrática clase sacerdotal en lugar de relatar la típica y manoseada historia de faraones y pirámides. Odios, celos e intrigas al por mayor. Quizás la falla de La venganza de Nofret esté precisamente en que los personajes son demasiado definidos, la mayoría casi estereotipos: La sirvienta intrigante, la chica hermosa y superficial, el viejo tonto con delirios de grandeza, el muchacho egoísta y presumido, la mujer estúpida, la mujer dominante… En algún momento esto puede resultar irritante, sin embargo el misterio es tan envolvente que el interés nunca decae y se acaba disfrutando incluso de los estereotipos.

Otra falla muy notoria está en el personaje principal, Renisenb. Es difícil creer que una mujer que estuvo casada durante ocho años, tuvo una hija y enviudó, al regresar al hogar paterno pretenda actuar como si esos años y toda su vida matrimonial nunca hubieran existido. Es inverosímil que el matrimonio, la maternidad y la viudez no dejaran huellas en su vida espiritual; Renisenb, aunque meditativa, es bastante inmadura. Cuando se enamora de Kameni adopta una actitud ridícula; los demás arrojan insinuaciones y bromas al respecto y ella contesta como una colegiala de 13 años, no como una mujer adulta, viuda y madre de una niña.
Aun así, con sus prototipos y fallas, La venganza de Nofret es una novela agradable, entretenida y cautivante que se lee rápido con gusto una y otra vez.
 
Lo mejor: La historia, los diálogos, la ambientación...
Lo peor: Tal vez los personajes resulten demasiado estereotipados.
Conclusión: Novela entretenida y fácil de leer. Imperdible para los lectores de Agatha Christie y los fanáticos de la novela histórica y la intriga policial.